Este podría ser el título de esta sesión, aunque no llegamos al paroxismo de los omphalopsy choi u “observadores del ombligo” de los monjes hesicastas de la iglesia ortodoxa griega, si que es interesante la autoexploración que nos propuso el coach en busca del líder perfecto dentro de nosotros mismos.

Como de costumbre empezamos con la ración necesaria de “aquí y ahora” pero más corporal que el día anterior. De pies y pisando con firmeza, amenizados con un tenue música oriental, exploramos y jugamos con el movimiento, el espacio que ocupa el aire y nuestro espacio en el mismo, para posteriormente retornar a la realidad bailando “el burrito”.

Como de costumbre empezamos con la ración necesaria de “aquí y ahora” pero más corporal que el día anterior. De pies y pisando con firmeza, amenizados con un tenue música oriental, exploramos y jugamos con el movimiento, el espacio que ocupa el aire y nuestro espacio en el mismo, para posteriormente retornar a la realidad bailando “el burrito”.
Luego sin abandonar el concepto de juego, catalizador imprescindible para el aprendizaje, nos distribuimos por equipos y dibujamos/diseñamos nuestro idílica idea de líder. Los trabajos fueron distintos en lo expresivo pero parecidos en lo representado, con un denominador común de mirar siempre hacia arriba y no mirarnos el ombligo.
Por último estoy totalmente de acuerdo con el coach; “El que resume manda”. Genial y definitorio, no confundir con el concepto de tener la última palabra. El que tiene la capacidad de resumir lo dicho en una conversación/reunión, tiene el poder sobre la misma y de alguna forma la dirige.
Mi resumen/análisis de la sesión, no se si de caretilla o de carro del país, es que a veces miramos al mundo y a veces a nuestro ombligo que también es redondo y creemos que son lo mismo, pero no es así. El mío todavía no está del todo redondo aunque se esta haciendo más grande.
“Todas mis esperanzas están en mi” Terencio
No hay comentarios:
Publicar un comentario